Archive for July, 2009

El 31 de Julio se celebra el 5 aniversario del viaje a Africa.

Por Roge Blasco

 

José Pablo Arriaga. Las aventuras y desventuras de un escultor itinerante por África.

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A José Pablo Arriaga le atrae de sobremanera aventurarse en lo desconocido. Es superior a él investigar más allá de las fronteras, romper los límites, tanto en el arte como en los viajes que le inspiran. En el verano de 2000 en piragua realizó la novedosa ruta: Londres – París – Lekeitio. Remó durante 43 días en solitario y sin ayuda exterior. El 31 de julio de 2004 en el velero “Markina” partió del puerto de Lekeitio rumbo a circunnavegar el continente africano. Su intención era mezclarse con los nativos e impregnarse de su arte, artesanía y vida cotidiana. José Pablo no sabía hasta qué punto iba a conseguir su objetivo.  

 Naufragó en frente de Dakar. En lugar de desanimarse y volver a casa en busca de consuelo, celebró el naufragio con los pescadores que le rescataron. A partir de ahí se suceden aventuras a cada minuto. Sin apenas dinero, tendrá que superar enfermedades, varios asaltos, corruptos controles de la policía y el ejército. En todo tipo de transportes, después de siete meses y visitar quince países llegó sano y salvo al Cabo de Buena Esperanza, el punto más al sur del continente. 

 José Pablo Arriaga debiera escribir un libro con sus peripecias africanas ya que su viaje fue una auténtica novela de aventuras. De momento podemos apreciar las esculturas inspiradas en aquellos siete meses vividos al límite en el trópico. 

 José Pablo Arriaga soltó amarras del muelle de Lekeitio. Se subió a bordo del velero al que llamó “Markina”. Una embarcación de siete metros y medio de eslora preparada tan solo para costear. Partía impulsado por el viento y por el fuerte espíritu de su único tripulante al que le sobraba energía e imaginación. Su intención era  bordear toda África por motivos artísticos y humanitarios.  

 Desde el principio fue una pelea contra los elementos. De Canarias a Cabo Verde se partieron tres timones. Experto escultor en madera José Pablo reconstruía los desperfectos sobre la marcha. En la costa de Mauritania se le estropeó el motor y el barco quedo a la deriva. Le agarró una gran borrasca proveniente del desierto. 

 Todos los peligros marinos terminaron cuando el lunes 20 de septiembre de 2004 naufragó a las 3 de la madrugada frente a Dakar, la capital de Senegal. En lugar de hundirse moralmente, José Pablo celebró una gran fiesta con los pescadores que le rescataron. En honor a ellos, realizó una escultura con la orza. 

 Una vez en tierra no pararon las desventuras. El poco dinero que tenia se lo robaron, se quedo si pasaporte y para colmo cogió malaria. A pesar de los pesares, el escultor de Markina con una voluntad de hierro prosiguió sus andanzas africanas. 

 Después de un mes en Senegal, tomo un tren a Bamako. Navego por el río Níger, caminó por el País Dogon. Pasó a Burkina Fasso, Benin y en autobús continuó por Nigeria hasta Camerún. Visito el Chad y la República Centro Africana. Cada paso de frontera, cada control, era una victoria. Llegó un momento en el que estaba tan adaptado al terreno que José Pablo se consideraba un africano más. 

  

Navegó por el río Congo y el Kasai, afluente de este, en donde no habían visto nunca a un hombre blanco. Durante tres semanas se deslizó por aguas selváticas. En el transcurso de las mismas le tomaron por espía, por las duras condiciones se murió una niña a la que le construyó un féretro, esculpió un pez típico del río y un hechicero se lo quiso apropiar. 

 Llego a poblados tan apartados que le llamaban “Jesús” pues solo conocían a los blancos en los grabados que representaban a Jesucristo. 

 Tuve la oportunidad de entrevistar en ruta en varias ocasiones a José Pablo Arriaga en el programa Levando Anclas de Radio Euskadi. En cada una de las conexiones no salía de mi asombro por lo que nos contaba. La primera fue poco antes de salir de Lekeitio, todavía con las manos manchadas por los últimos retoques de la puesta apunto. Más tarde, celebrando el naufragio en Dakar. En noviembre se comunicaba desde Bangui en Republica Centro Africana. El 6 de enero de 2005 desde Kananga en Republica Democrática del Congo. Sobre su hombro posaba un mono al que bautizó como “África”.  Estaba en un lugar sin electricidad, era noche cerrada y no podía leer unas notas que quería transmitir. La línea telefónica se colgaba a menudo. Al otro lado del teléfono yo sudaba de los nervios, parecía que también estaba en el trópico.    

 José Pablo Arriaga nos comunicó los olores de África según los países, las múltiples sensaciones que recogía todos los días, describió los increíbles insectos con los que se topaba.  

 El resto del viaje fue relativamente más tranquilo. Paso por Zambia, en Namibia visito el Parque Nacional de Tosha, nos decía que fue lo más bonito que hasta entonces había conocido, para terminar en Ciudad del Cabo y pegándose un baño en el Cabo de Buena Esperanza en donde se juntan dos océanos, el Atlántico y el Índico. 

  

Roge Blasco.

 

 

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Pieza realizada por Arriaga, con motivo del festival contra la censura.

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Nuevas esculturas de Arriaga, para producciones Serrano.

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“Ipar-Hego haizea” eskultura Eroskirako.

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Arriagaren mahia, Ginebrako bezero batek erosi du.

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Iroko egurraz eginda. 45×121x70 zm

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